Abres LumaDeck y los visuales ya se mueven. Pero son suyos, no tuyos. La diferencia entre un fondo bonito y un show con tu firma es una sola cosa: que en esa pantalla esté TU material. Y cargarlo es arrastrar y soltar.
Un pack de visuales lo tiene cualquiera, y en cuanto dos DJs usan el mismo deja de decir nada. Tu pantalla es parte de tu marca igual que tu selección musical: cuando cae el tema que te define y detrás aparece tu clip —tu logo, tu estética, ese vídeo que grabaste— la sala entiende que eso es tuyo y de nadie más. LumaDeck está pensado para que toques con tu material, no para que elijas de un catálogo.
Arrastra a la zona de carga vídeos o imágenes: MP4, MOV, WebM, GIF, JPG, PNG (y los presets .luma). Consejos de la casa: loops cortos que peguen bien en bucle —unos segundos que no canten al repetir—, buena resolución para pantalla grande, y contraste alto. Lo que respira y tiene negros limpios luce en un proyector mucho más que lo saturado. No necesitas edición fina: un clip de móvil bien elegido funciona.
Esto importa y es literal: cuando cargas un vídeo, se queda en tu navegador. No se sube a ningún servidor, no se guarda en la nube, no viaja a ningún sitio. LumaDeck lo lee en tu propia máquina para pintarlo en la pantalla, y ya. Tu material es tuyo; el navegador es la mesa donde lo pones, no un buzón hacia fuera.
Cada elemento que cargas ocupa un slot de tu set. Piénsalos como los tracks de una sesión: colócalos en el orden con el que vas a jugar, ten a mano los que sabes que vas a lanzar en los momentos fuertes y deja los de relleno para las mesetas. Montar el set con antelación es la diferencia entre pinchar los visuales y perseguirlos.
En cuanto sueltas el archivo, aparece en tu set y lo puedes lanzar a la pantalla. Con el audio conectado —si aún no lo tienes, mira la guía del retorno de audio— tu clip reacciona al tema en directo. Eso es todo: tu vídeo, tu música, tu pantalla.
LumaDeck no edita tus vídeos ni los exporta: los toca en directo. Es un instrumento, no un editor. Tú traes el material; la app lo pone en la pantalla y lo hace responder a lo que suena.
Abre LumaDeck, arrastra tus vídeos y lánzalos a la pantalla. No hace falta registrarse.
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