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Guía · Primeros pasos

El retorno de audio: haz que LumaDeck escuche tu música

14 julio 2026 · 5 min de lectura

Es el primer muro con el que choca todo el mundo. Abres LumaDeck, los visuales se mueven solos… pero no van con tu música. Normal: todavía no le has dado de oír. Esto se arregla en cinco minutos, y solo hay que entender una cosa.

Por qué LumaDeck necesita oír

LumaDeck no reproduce sonido: lo escucha. El motor analiza la señal de audio en tiempo real —la energía, los graves, el golpe— y con eso mueve los shaders, dispara los acentos y hace que la pantalla respire al ritmo de lo que estás pinchando. Sin una fuente de audio conectada, funciona en modo Demo: un sonido interno de prueba para que veas que todo va, pero que no tiene nada que ver con tu sesión.

Así que el trabajo de hoy es uno solo: decirle a LumaDeck de dónde escuchar.

Las tres entradas de LumaDeck

En el panel de audio tienes tres botones. Son estos, y no hay más misterio:

La idea clave, y la que desatasca a casi todo el mundo: LumaDeck escucha entradas de audio, no la salida de tus altavoces. Oye por el micro, o por lo que le llegue por un cable o por una entrada del sistema. Con eso claro, elige tu caso.

Elige según dónde tocas

El camino rápido: el micrófono

Pulsa Mic, da permiso al navegador cuando lo pida, y sube el volumen de la sala. El micro de tu portátil capta la música del ambiente y LumaDeck empieza a moverse con ella. Es el plan B perfecto: funciona en cualquier sitio, sin cables, en diez segundos. La contra es que también capta el ruido de la sala —la gente, el vaso que se cae— así que para un directo serio no es lo ideal. Para empezar y ver la magia, es inmejorable.

El camino de cabina: la mesa o la interfaz

Si tienes una mesa o una controladora, la señal más limpia sale de ahí. El montaje típico: una salida de tu mesa (o el booth/rec out) entra en una interfaz de audio USB, la interfaz se conecta al equipo, y en LumaDeck pulsas Line y eliges esa interfaz en la lista. Ahora LumaDeck oye exactamente lo que sale por el máster, sin ruido de sala, sin latencia de más. Es como debe sonar en un bolo de verdad.

Consejo de cabina

En un directo, tira siempre de Line desde la mesa. Deja el micro como red de seguridad para cuando llegas a una cabina que no conoces y no tienes tiempo de cablear nada.

Capturar lo que suena en tu propio ordenador

Este es el caso que atasca a más gente. Estás pinchando desde el mismo equipo donde corre LumaDeck —tu software de DJ, una lista, lo que sea— y quieres que los visuales vayan con eso, sin sacar el sonido por un altavoz para volver a meterlo por el micro.

El truco es un puente virtual: un pequeño programa que coge la salida de tu ordenador y la presenta como si fuera una entrada de audio. Una vez instalado, aparece en la lista de Line como un dispositivo más, y LumaDeck lo escucha igual que a una interfaz. Cada sistema tiene el suyo:

Windows Stereo Mix

Muchos equipos ya lo traen: haz clic derecho en el icono de sonido → Configuración de sonidoMás opciones de sonido → pestaña Grabar, y activa Stereo Mix (Mezcla estéreo). Si no aparece, un puente gratuito como VB-Cable, o Voicemeeter si quieres enrutar varias fuentes, hacen el mismo trabajo. Luego, en LumaDeck: Line → eliges Stereo Mix (o el cable).

macOS BlackHole

macOS no deja capturar el sonido interno de fábrica, así que se usa un puente. BlackHole es gratuito y el estándar: lo instalas, creas un dispositivo de salida múltiple para seguir oyendo por tus altavoces y mandar la señal a BlackHole a la vez. En LumaDeck: Line → BlackHole. Loopback hace lo mismo con más control si lo prefieres.

Linux Monitor de PipeWire / PulseAudio

Aquí lo tienes de serie. Cada salida de audio expone un Monitor que es, literalmente, lo que está sonando. Abre pavucontrol (o qpwgraph para enrutar a mano), y en la pestaña de grabación asigna a LumaDeck el Monitor of tu salida. En LumaDeck: Line → el monitor. Cero programas de pago.

Cómo saber que funciona

En cuanto la señal entra, lo notas al instante: el medidor de audio y el espectro empiezan a bailar con la música, y los visuales dejan de ir a su bola para reaccionar a la energía y al golpe de cada tema. Si eso se mueve con tu sesión, ya está: LumaDeck te está escuchando. Si no, revisa que elegiste el dispositivo correcto en Line y que ese dispositivo está recibiendo señal (súbele el nivel en el mezclador del sistema).

Un apunte honesto

LumaDeck reacciona a lo que oye —energía, graves, el pulso del tema— en el momento. No te pide que le teclees el tempo ni que hagas nada raro: enchufas el audio y responde. Cuanto más limpia sea la señal (Line antes que micro), más fina es la reacción.

Ya sabes darle de oír. Ahora dale de ver.

Abre LumaDeck, conecta tu audio y monta tu primer visual. No hace falta registrarse.

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